Tiene nuevos mensajes. Para escucharlos, pulse…

Posted by Ángel Villán (SkasS) | Sin categoría | Martes 8 Diciembre 2009 22:19 pm

En un principio este relato corto será colocado en la introducción a la novela Infectus, aunque es totalmente independiente. Es más, va a ser publicada en la Antología Z de la editorial Dolmen.

Tenéis la descarga de un pack en formato PDF, DOC y RTF más abajo, junto con un par de videos que realicé con la dramatización que hicieron la gente de  “terrorynadamás” .

Como siempre, se aceptan críticas. Y si son duras, mejor.


Tiene mensajes nuevos. Para escucharlos, pulse…

- Ángel Villán -


Mensaje recibido el dí­a 12 de Enero a las 14 horas, 32 minutos.

— ¿Hijo? Si, lo sé, no estás en casa. Llámame tonta, pero pensé que a lo mejor habí­as vuelto con antelación a casa y no habí­as avisado. Estoy preocupada por todo este tema del virus, mi pequeño. Parece que cada vez está en mas paí­ses y aunque tu aún estás lejos, estoy algo angustiada por ti. Espero que regreses pronto y puedas llamarme. Te quiero, hijo.


Mensaje recibido el dí­a 17 de Enero a las 21 horas, 49 minutos.

— Hola, cariño. No estás aun en casa ¿verdad? Estoy muy preocupada, de verdad. Hoy ha salido el Rey por la televisión y ha dicho algo de un tal Marcial. Estaba tan nerviosa que no he entendido lo que querí­a decir. Tu padre me lo ha explicado, desde hoy está prohibido salir a la calle de noche ¿Te lo puedes creer? También he oí­do noticias de que el virus se está extendiendo mucho por España, y también por Madrid. Aquí­ ya se habla de disturbios y gente desquiciada por la calle. Pienso que… Aunque sea exagerado, quizás no está de más el toque de queda. Espero que cuando llegues y te encuentres todo esto, sepas reaccionar a tiempo y no te hagan nada malo. Te dejo, que tengo que ir a hacer algo de cena. Adiosito, pequeño.


Mensaje recibido el dí­a 20 de Enero a las 12 horas, 03 minutos.

— Hola. Esta vez sí es un mensaje importante, cielo. Nos vamos de casa. El gobierno ha creado unos puntos seguros en los centros de las ciudades, para protegernos de la gente infectada. Hablan de que son muy agresivos y contagian a la gente normal con facilidad. Por lo que recuerdo, aun te quedan algunos dí­as fuera. Espero que estés bien, cariño. No te preocupes por mí ni por papá, seguro que allí­ estamos bien. En cuanto lleguemos y sepamos exactamente a dónde nos enviaron, te llamaremos y te dejamos otro mensaje si aún no estás. Por cierto, los móviles empiezan a fallar, a si que te dejaremos algún teléfono fijo del lugar. ¡Ah, por cierto!, tu hermana ha dicho que se quedará de momento en su casa, la muy cabezota no quiere atender a razones y prefiere quedarse con el chulo de su novio. Si las cosas se ponen feas, por favor, cuida de ella. Te quiero mi niño, y cuídate tú también.


Mensaje recibido el día 22 de Enero a las 02 horas 59 minutos.

— ¡Por fin! Escúchame hijo, no te he podido llamar antes, llevo desde que llegamos haciendo cola para el teléfono público y mira que horas son. Aquí­ hay miles de personas y apenas hay teléfonos, ¡todo el mundo quiere hablar! Óyeme cielo, estamos aquí­, en el estadio de fútbol del Getafe. Nos tienen durmiendo en tiendas de campaña como si fuera un campo de concentración ¡Es tan indignante! Para hablar con nosotros no tengo ni idea de lo que puedes hacer, creo que lo mejor es que vengas directamente si seguimos aquí encerrados. Aunque los rumores hablan de que cada vez la cosa pinta peor por afuera. Se dice que Toledo es un caos, que nadie está a salvo allí­ y cosas así­. Por favor, hijo, ten mucho cuidado cuando salgas de casa. Pienso que quizás sería mejor que te quedaras en el chalet, allí­ al menos estás apartado de toda esta gentuza y vivirás más dignamente. No abras la puerta a nadie y no te fí­es de la gente. Si puedes, ve a buscar a tu hermana, acabo de hablar con ella y sigue encerrada en casa. Dice que hay infectados merodeando por su calle, pero que está bien. Tienen comida para algunos dí­as y dice que no me preocupe… ¡Ah! No salgas por la noche, el toque de queda lo cumplen a tiros, mi hijo. ¡Espero que no te pase nada! Te tengo que dejar, la gente empieza a empujar y… ¡OIGA! ¡UN POQUITO DE RESPETO ¿NO?! ¡Por favor!… Perdona cielo, pero escúchame, ten cuidado ¿si? ¡Y mira bien antes de cruzar, que los militares van como locos! ¡Te quiero hijo! ¡Pero bueno! ¡Quieren parar de emp…!


Mensaje recibido el dí­a 25 de Enero a las 19 horas, 12 minutos

— Tate, ya sé que no estás, pero te dejo este mensaje porque ya no puedo hablar con papá y mamá. Estoy con Richi y esta tarde nos vamos de mi piso. Hay infectados en nuestra calle, a si que Richi ha dicho que nos vayamos a su pueblo, a casa de sus padres. Ellos están bien y el pueblo asegura que está libre del virus. No es mucho camino, es en Colmenar Viejo. La dirección es calle del tinte, ocho. Piso… ¿Qué piso era, Richi?… Ah, sí, tienes razón. Toma nota, calle del tinte número ocho, cuarto derecha. Cuando llegues a casa y escuches esto, si hablas con mamá, díselo porque seguro está preocupada. Si puedes ir a buscarlos al estadio, sería lo mejor, los rumores hablan de que las cosas se están poniendo cada vez más feas en los puntos seguros. Aunque no me hagas mucho caso, la tele no funciona y la radio a duras penas, sólo son mensajes de advertencia y cosas así­, pero dijeron que no se fuera a los puntos seguros, a si que me imagino que no están muy bien. Richi tenía razón, ojalá la testaruda de mamá me hubiera hecho caso. Bueno, lo que sea, un besito y ten cuidado. Nos veremos pronto hermanito.


Mensaje recibido el dí­a 26 de Enero a las 05 horas, 45 minutos.

— ¿Hijo? Soy yo, tu padre. ¿Estás ahí­? ¿Aún no llegaste a casa? Después de todo lo que ha pasado no recuerdo cuando llegabas. Espero que aun estés fuera del país, lejos de todo este horror. Pero quiero que prestes mucha atención cuando oigas esto al llegar a casa. Tu madre y yo hemos conseguido escapar de la trampa del estadio. Todo se volvió una matanza, y sinceramente logramos salir por los pelos. Tu madre está en mitad de una crisis nerviosa y yo apenas consigo mantenerme sereno, pero debo hacerlo por ella. Escucha, estamos refugiados en un piso de una urbanización en las afueras de Getafe. No puedo decirte dónde exactamente, y no puedo salir precisamente al exterior para mirar la plaquita de la calle. Desde la ventana parece una amplia avenida, y si no recuerdo mal, tenemos el estadio al este, no muy lejos. Quiero que me hagas caso, no sé si podremos volver a llamarte. Presiento que el teléfono va a durar menos o nada, es toda una suerte que aun esté en servicio y tú tengas corriente en casa, al final tenias razón con lo de la energí­a solar.

Bueno, escúchame: No vengas a por nosotros. Quédate en tu casa, en el chalet estarás más seguro. Tu madre te dijo que fueras a buscar a tu hermana, pero yo no sé qué decirte. Si puedes, hazlo. Lo último que supimos de ella es que estaba bien, pero ahora no coge el teléfono. Si se ha ido a algún lado, no nos lo ha podido decir, a si que espero que te dejara a ti un mensaje. Tú sabrás que es lo mejor que puedes hacer. Confí­o en ti.

Nosotros no podemos salir de aquí­ de momento, hasta que venga “la caballerí­a”. Hay decenas de infectados abajo y tu solo no conseguirí­as nada más que te ataquen. Quédate allí­ y protégete todo lo que puedas. Haz barricadas, lo que sea. Pero ni se te ocurra acercarte a un infectado, sea quien sea. Son altamente contagiosos y agresivos. Me duele no estar ahí­ para protegerte, pero ahora tengo que cuidar de mamá. Haz lo posible por sobrevivir, hijo. No te preocupes por nosotros, ya verás como todo se arregla y vienen a rescatarnos, hemos colgado sábanas pidiendo ayuda en las ventanas. Nosotros estaremos bien, cuí­date tú.


Mensaje recibido el dí­a 27 de Enero a las 17 horas, 23 minutos.

— ¡¡Amor! ¿Me oyes? ¡¡Aún funciona el teléfono!! ¡¡Le voy a dejar otro mensaje!! …  Hola cielo, me sorprende volver a poder dejarte un mensaje. Los últimos dí­as han sido un infierno, ya me dijo tu padre que te lo contó por encima. Quiero que tengas en cuenta sus palabras y hagas caso a todo lo que te dijo, él sabe lo que hace. Estamos encerrados aquí­ en el piso, y aunque los infectados se las han ingeniado para colarse en la escalera, estamos bien pues la puerta está cerrada y tiene una cadena de seguridad. Comida no tenemos mucha, pero bueno, siempre quise hacer dieta ¿no?… Estoy muy preocupada por vosotros, tu ya deberí­as haber vuelto a casa y haberme devuelto la llamada, no sé qué numero es este, pero mírale en tu teléfono. De tu hermana tampoco se nada, no coge el teléfono… espero que esté en algún lado escondida y cuando termine esta pesadilla por fin nos consigamos reunir todos. Cuando logremos salir de aquí­, iremos para tu casa ¿vale? Me gustarí­a que fuese allí­ nuestro punto de reunión. Díselo a tu hermana si consigues hablar con ella… Espero que llegues pronto a casa… te quiero hijo.


Mensaje recibido el dí­a 28 de Enero, a las 23 horas, 12 minutos

— [Sollozos]… Mi niño… ¿mi niño estás ahí­? Por favor… [Sollozos] Tengo mucho miedo, estoy asustada. ¡Los muertos saben dónde estamos! Llevan horas aporreando la puerta. ¡Me van a volver loca! Por los gemidos deben ser muchí­simos, estoy aterrorizada. Si… Si puedes… Ven a ayudarnos. Nadie ha aparecido… tengo miedo… [Sollozos, y golpes de fondo]. Tu padre ha puesto muebles delante de la puerta, espero que no puedan entrar… he visto lo que hacen… muerden a la gente… la despedaza…y están… Ellos están muertos, pero aun así andan, atacan a la gente… Por favor, mi hijo… ven en cuanto puedas… No sé hasta cuándo podremos aguantar así­… Te quiero, mi pequeño… ten… ten mucho cuidado…


Mensaje recibido el dí­a 28 de Enero, a las 23 horas, 48 minutos

— Perdóname, cariño. Olvida lo que dije antes. Estaba asustada… Es inútil que vengas. Lo he aceptado, y ahora… ahora simplemente querí­a despedirme. No… No sé por dónde empezar. Siempre has sido un buen hijo, cariñoso y respetuoso con tu familia. Te he querido desde el dí­a que supe que ibas a nacer, y te querré por siempre. Quiero que lo sepas y lo tengas clarí­simo. Tu padre… [Silencio, golpes de fondo y sollozos ahogados]

Tu padre también te quiso siempre. Ahora ya no está aquí­… pero sin duda fue un gran padre. Cuidó de sus hijos y de su mujer durante toda su vida. Lo ha dado todo hasta su último aliento… quiero que lo sepas. Me encerró en este dormitorio y quedó afuera luchando con esas bestias… [Sollozos y golpes]. Ya solo es cuestión de que echen la puerta abajo, cielo. No te preocupes mas por nosotros, ahora lo único que quiero es que sigas viviendo. Que lo hagas por nosotros y que busques a tu hermana. Cuida y protege lo que nosotros no pudimos… [Llora en silencio durante un par de minutos, mientras los golpes son cada vez más estruendosos]

Lo siento, mis pequeñines… Recordar que siempre os quisimos, que os amamos desde lo más profundo de nuestro corazón y mi alma espera… [Un gran crujido, golpes, muebles arrastrándose]… que aguantéis y resistáis hasta el final. Protege a tu hermana… y cuí­date.

Te quiero.

[Golpes, forcejeos y durante unos segundos gemidos de dolor ahogados, resistiendo los gritos. Después sonidos viscerales, para terminar en un silencio solo roto por pies arrastrándose  y algún que otro pequeño golpe, objeto cayéndose o arrastrado, hasta que se acaba la cinta]


Descargar en formato RTF

Descargar en formato PDF

Descargar en formato DOC


Videos realizados con el audio dramatizado por Terrorynadamás

1 comentario »

  1. Comentario por jmll1974 — 21 Febrero 2010 @ 12:38 pm

    Joooooooooodeeeeeeerrrrrrrr.

    Tremendamente bueno.

    Ya me dejaste alucinado con Infectus, pero ésto es la caña.

    Nuevamente mi más sincera enhorabuena.

Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URI

Dejar un comentario